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Simón Álvarez Pacheco

Caracas, 28 -10 -1909 / Caracas 6- 06 1986

Simón Álvarez Pacheco

Cuando los músicos no tienen un trabajo fijo, o aún teniéndolo, realizan otro a destajo, se habla de “matar tigres”. La expresión se ha popularizado al punto que incluso se ha introducido en lo referente a otras profesiones. Según entendemos, el término deriva de una circunstancia peculiar. Un cazador norteamericano de nombre Frank Buck, creador del zoológico de Dallas, Texas (1920), escribió un best seller (1930), titulado “Bring ‘em Back Alive” (Tráiganlos vivos). El caso es que, en aquella época, cuando se veía a algún músico con el estuche de su instrumento, en forma chistosa se le preguntaba para adonde iba con esa “arma” o “escopeta”. Nos imaginamos que la respuesta sería: “A matar un tigre”, haciendo alusión al famoso cazador en boga. Pero lo más curioso de todo esto es el hecho de que el Sr. Buck, convertido en figura pública y estereotipo de cazador, nunca mató ningún tigre, ya que él abogaba por atrapar los animales vivos y por no hacerles daño alguno, por la sencilla razón de que éste comerciaba con ellos vendiéndolos a circos y zoológicos. En lo que se refiere a comentarios sobre los estuches, todavía hay quienes los hacen alegóricos a “ametralladora” o “Al Capone” cada vez que ven a algún músico con su violín bajo el brazo.

Simón Álvarez Pacheco nació en Caracas en una época en la que recientemente había surgido a la luz pública el diario “El Universal”, un 1° de abril de 1909, se había creado la “Gota de Leche” por iniciativa de un grupo de empresarios, institución filantrópica destinada a socorrer a la niñez desnutrida, y hacía poco menos de un año que Juan Vicente Gómez le había arrebatado el poder a su compadre Cipriano Castro, el 19 de diciembre de 1908 mediante un golpe de estado.

En 1934, habiendo sido alumno de Adrián Espejo, recibe su título de flautista de la “Academia de Música y Declamación”, conocida hoy día como la “Escuela de Música José Ángel Lamas”. En 1930 se empeña en convencer al Maestro Vicente Emilio Sojo, junto con otros jóvenes músicos, para que ayude y se entusiasme en crear la “Orquesta Sinfónica Venezuela”, en la cual actuaría como instrumentista de fila y solista desde su fundación hasta 1959, además de ejercer funciones administrativas como miembro de la Junta Directiva de la misma en varias oportunidades. Termina los estudios universitarios graduándose en Ciencias Políticas y Sociales (abogado) en 1948 en la “Universidad Central de Venezuela” e ingresa como empleado de la administración pública.

El 10 de diciembre de 1930, comienza la “Broadcasting Caracas” (1BC) a transmitir su programación pionera, de la cual formaría parte el Maestro Álvarez. Posteriormente se fundan otras emisoras radiales tales como “Estudios Universo” y “Radiodifusora Venezuela” a las cuales se incorpora en calidad de instrumentista de la orquesta de planta y luego como director de las mismas. Aquí conoce a Amelita Bártoli, su esposa, en la oportunidad de exigir la contratación de un pianista para la orquesta, siendo ésta recomendada para el cargo.

En aquel entonces, en algunas iglesias, o tal vez en ninguna, no se permitía que las mujeres “mataran tigres” en los servicios religiosos como misas, bodas y otros. Se da el caso de una oportunidad en la que el Maestro Álvarez se atrevió a desafiar esta norma llevando como integrante del grupo musical a su esposa. En plena misa, el presbítero que oficiaba la misa advirtió la presencia de la dama en el balcón de la parte de atrás de la iglesia donde se encontraba el grupo, y con el dedo le indicó que desalojara el recinto. Haciendo caso omiso a la sugerencia, la profesora Bártoli siguió tocando, pero una vez terminada la misa, cuando el presbítero se apresuró a subir al balcón para llamarle la atención, ésta ya había salido de la iglesia en veloz carrera; presumimos que ese “tigre” le fue debidamente cancelado a la atrevida pianista.

Además de esos “tigres”, también se “mataban” los que se tocaban para acompañar a las películas silentes. Estas pequeñas agrupaciones orquestales le daban emoción a ciertas escenas de la película como las de amor, las de acción y las de terror, entre otras. No debemos olvidar que la primera gran sala de cine de la ciudad capital, el “Cine Ayacucho”, se inauguró en 1925, habiendo sido diseñado por Alejandro Chataing, el arquitecto del presidente Cipriano Castro, que contaba con una capacidad para más de 1.300 localidades y que competiría con otras salas como las de los teatros “Rialto” y “Olimpia”. Estas contaban también con sus pequeñas orquestas, teniendo la primera hasta 16 músicos los cuales se consideraban como parte del personal permanente del teatro. Cabe recordar que el arquitecto Chataing, abuelo del conocido artista de televisión Luis Chataing, construyó además el “Teatro Nacional”, que ya ha cumplido más de 100 años de haber sido inaugurado y que fue donde se realizo el primer concierto de la “Orquesta Sinfónica de Venezuela” el 24 de Junio de 1930. Los músicos que buscaban asidero económico en aquellos momentos nacientes de nuestra primera institución orquestal por supuesto que eran candidatos para constituir estos grupos, y como era un trabajito “extra” cuyos emolumentos no caían del todo mal, es de imaginarse que el Maestro Álvarez formó parte de esas orquestas en no pocas ocasiones, como en efecto lo fue. En Venezuela, las películas silentes llegaban del extranjero con la partitura del director y las partes orquestales, pero es connotado el hecho de que en los Estados Unidos de Norteamérica, algunas grandes producciones cinematográficas exigían que la orquesta acompañara donde quería que ésta fuese presentada, como si se tratara de un ballet o de una ópera importante. Con casualidad, en ese mismo año de la creación de nuestra orquesta, el 03 de Julio de 1930, en Maracaibo, se proyecta con un equipo Western Electric “El cuerpo del Delito”, una de las primeras producciones sonoras en doble versión español-ingles de la “Paramount”.

En tiempos posteriores, en la Esquina de la Torre, donde se encuentra la Catedral de Caracas, se congregaban los músicos como “Vicente Flores y sus Llaneros” para que allí los buscaran los que deseaban amenizar alguna fiesta o celebración. En otros tiempos vimos algunos de estos profesionales en una esquina de la Urbanización “El Rosal”.

Como director de orquesta, el maestro Álvarez dirigió con frecuencia temporadas de ópera, ballet y zarzuela en el “Teatro Municipal” de Caracas, así como también en la ciudad de Maracaibo. Como solista (flauta) ofreció recitales y conciertos dentro y fuera del país.

Fue apasionado del béisbol hasta que el equipo de la “Cervecería Caracas” cambió su nombre a “Los Leones del Caracas”. Desde el punto de vista personal, el maestro demostró su estricto carácter pero también su trato gentil y amoroso con sus seres queridos, comportamiento que, dicho sea de paso, tuvieron muchos caballeros de la época.

Y se apagó la vida del Maestro, otro de los próceres de la ORQUESTA SINFONICA DE VENEZUELA, en forma dolorosa, habiendo dejado por el paso de su vida alumnos y la huella imperecedera de su quehacer como músico emprendedor, dinámico y talentoso.

Investigación y textos de los “Próceres de la OSV”
Alejandro Ramírez – Presidente de la SOSV (1991 – 2010)

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